El tumor de recto es un tumor con una alta incidencia 40/100.000 habitantes en los países industrializados, siendo uno de los tumores malignos más frecuentes del tracto gastrointestinal, entre un tercio y un cuarto de los tumores colorrectales tienen su origen en el recto. Presenta una alta tasa de morbi-mortalidad y un pronóstico pobre debido al riesgo de recurrencia local tras la cirugía que varía del 3 al 32 % y metástasis a distancia2, con una supervivencia estimada en nuestro medio a los 5 años del 43%.

El pronóstico de los pacientes con cáncer de recto está relacionado con varios factores, siendo los más importantes la extensión primaria de la invasión tumoral, el número de ganglios afectados, la afectación de margen circunferencial de resección, la presencia de metástasis y la infiltración de las venas extramurales. La estadificación local y la detección de los factores de riesgo para decidir la actitud terapéutica son importantes y es aquí donde las técnicas de imagen juegan un importante papel.

La resonancia magnética (RM) es la mejor técnica de imagen ya que permite una adecuada estadificación local con una alta resolución espacial, identificando la fascia mesorrectal (FMR) y su relación con el tumor. Por esto es la única técnica de imagen que predice la afectación del margen circunferencial de resección con una aceptable precisión y es la que aporta más información de los factores pronósticos que acompañan a estos tumores1.

El objetivo es revisar la utilidad de la RM pélvica para la estadificación del cáncer de recto y establecer una correlación radiopatológica.